Peon rural golpeado tiene tres hijos y le deben 1200 horas extras

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Peón rural golpeado denunció y reclamará 1.200 horas extras impagas


Trabajaba 14 horas por día, pidió cumplir ocho y lo golpearon -según denuncia- con un rebenque. ARU afirma que la ley hay que cumplirla.

Hugo Antonio Leites Iglesia tiene 53 años, tres hijos grandes y una compañera maestra con la que vive hace cinco años. No tiene otro modo de sustentarse que su trabajo y el 31 de diciembre pasado consiguió un puesto de peón especializado en la Estancia Flor de Ceibo, en Itapebí. Nunca imaginó que nueve meses después el país entero estaría hablando de él por una golpiza de su capataz por reclamar que se cumpla la ley de ocho horas, y por una amenaza de su patrón para que no denuncie, según denuncia el peón rural.

El caso salió a luz en las últimas horas y ya está en manos de la Justicia penal y del Ministerio de Trabajo. El ministro, Ernesto Murro, y el inspector general de Trabajo, Gerardo Rey, se comunicaron con el abogado de Leites para pedirles que presentaran todos los datos: la denuncia policial, la ratificación en el juzgado penal, fotos y certificados médicos.

Gabriel Cartagena, el defensor del trabajador, dijo que hicieron esa presentación este martes a mediodía, y que mañana, miércoles, entregarán la liquidación que deben pagar los ahora ex empleadores de Leites por lo que se considera un despido abusivo.

Además, contó que este lunes, cuando fueron a ampliar la denuncia penal, una abogada se les acercó en nombre de la empresa y les ofreció una indemnización laboral de $ 40.000. No la aceptaron y le aclararon que le llegará una citación del Ministerio de Trabajo.

Cartagena no tiene aún la cifra exacta que reclamarán, pero dijo que supera ampliamente ese monto. Por el despido abusivo su cliente debe percibir seis salarios, más la liquidación de aguinaldo y vacacional, los días trabajados y las (por lo menos) 1.200 horas extras que tiene para reclamar. “El salario de un peón especializado, según el convenio colectivo, está en el entorno de los $ 20.000, por ocho horas, con día libre. Él trabajaba de corrido y 14 horas por día”, resaltó.

El letrado señaló que no asumió la defensa de Leites por dinero, sino por “la indignación” que le causó ver su estado tras la golpiza y las condiciones en las que trabajaba él y otros trabajadores del sector. “Capaz que a través de Hugo se puede lograr que los peones rurales mejoren su situación”, afirmó.

“La ley es una y hay que cumplirla”

Consultado sobre este tema, José Bonica, vicepresidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), aseguró que situaciones como estas no son comunes. “El caso es muy inusual y por eso llama tanto la atención”, sostuvo. Dijo que se enteró de lo ocurrido por la prensa y, al menos hasta este mediodía no se habían reunido para tratarlo, pero no descartó que lo hicieran.

“La ley es una y hay que cumplirla. Es muy clara y no admite ningún comentario en contra, lo único que hay que hacer es cumplirla y asegurarse de que se cumpla”, enfatizó el vicepresidente de la gremial.

Bonica reconoció que algunos empresarios, como los tamberos, han tenido “inconvenientes” para ajustarse, porque la forma de trabajo en sus establecimientos no es la más ajustada a lo que establece la ley, pero señaló que todo “se ha ido solucionando, está todo aceitado”. “Los reclamos han sido muy pocos y se han dirimido como corresponde”, sostuvo.

En referencia al relacionamiento de la ARU con el sindicato del sector, dijo que no tienen un trato “bueno ni malo” porque “no se han dado situaciones para discutir cosas”. “Lejos de existir algún problema, simplemente un contacto que no es frecuente”, aseguró.

Por otra parte, afirmó que no tiene notificación de que el sindicato haya pedido alguna entrevista con la Asociación Rural, pero que si se produce se reunirán.

“De la portera para adentro, gobierno yo”

Desde la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines (Unatra), el dirigente Marcelo Amaya aseguró a ECOS que los empresarios del sector rechazan la sindicalización y afirmó que, si bien un caso como el de Leites es extremo y nunca habían sabido de otra situación así, las amenazas ante reclamos por el cumplimiento de la ley de ocho horas “no son hechos aislados” y se han incrementado desde comienzos de este año.

“Desde el mes de febrero hemos denunciado que se han constatado denuncias policiales de trabajadores que intentan organizarse o reclamar sus derechos y sufren amenazas de arma blanca, por ejemplo”, señaló.

Amaya apuntó que esto sucede por distintos factores, entre los que está “el crecimiento en cuanto a conciencia de los trabajadores y las conquistas de derechos”, como ocurrió en este caso, en que el trabajador reivindicó el cumplimiento de la ley de ocho horas, dijo.

“Por suerte es un sector minoritario de nuestra sociedad que sigue pensando que vive en la época de la esclavitud y que se cree dueño de la tierra, de las vacas y de la gente”, enfatizó.

Asimismo, el sindicalista aseguró que les resulta muy difícil llegar a los trabajadores para explicarles cuáles son sus derechos y los avances en la normativa. “Hay dificultades organizativas, los trabajadores están muy dispersos, e incluso hay caminos que son considerados vecinales o nacionales tienen porteras con candado y nadie puede pasar, afirmó.

“El mensaje es claro: de la portera para adentro gobierno yo y yo pongo las leyes” Fuente Ecos

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