El emir de Catar “pasó desapercibido” en José Ignacio, su fortuna es de 2000 millones de dolares
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Tamim bin Hamad al Thani estuvo en Maldonado durante el fin de semana con sus yates de lujo y almorzó en uno de los restaurantes top.
El emir de Catar, Tamim bin Hamad al Thani, estuvo el pasado fin de semana en Maldonado, a donde arribó con dos lujosos yates, y además el domingo 1° de enero almorzó en el parador La Huella de José Ignacio. El arribo de Tamim se dio junto a la aparición de dos mega embarcaciones en el puerto de Punta del Este, que llamaron la atención de locales y turistas. Se trata de los barcos Alpha y Aquarius, dos navíos que -en conjunto- tienen una valuación que superan los 300 millones de dólares.
El dueño del restaurante, Martín Pittaluga, contó este martes algunos detalles de la visita a Uruguay de uno de los hombres más poderosos del mundo.
En una entrevista que concedió a Fm Gente, Pittaluga reconoció el rol que cumplió el extenista argentino Gastón Gaudio en la visita del jefe de Estado catarí, y además destacó que el emir “pasó totalmente desapercibo” en el restaurante, en contraste con lo que ocurre en ocasiones en que almuerzan allí futbolistas o figuras del espectáculo.
Según el relato del empresario gastronómico, en las afueras del restaurante había solo dos custodios, que estaban ubicados de forma “discreta”.
“A nosotros en La Huella no nos gusta hacer mucho show alrededor de figuras, pero han venido jugadores de fútbol en las que todas las mesas se levantan, o personalidades del espectáculo, en la que se paran, los vuelven locos. Todo el mundo quiere sacarse selfies. Con el emir no sabían quién era. Pasó totalmente desapercibido”, dijo Pittaluga a Fm Gente.
“Hubo una discreción, una elegancia y una simpatía… No hubo ningún problema. Había afuera dos custodios discretos. Nadie se acercó”, señaló el empresario.
Pittaluga además contó que su llegada al balneario fue influenciada por Gaudio, que es amigo personal del catarí, y que la reserva de la mesa fue realizada sin mucha anticipación. “Este hombre es traído por un argentino, que es el jugador de tenis [Gastón] Gaudio. Es un hombre que veranea mucho por José Ignacio y creo que había una cierta curiosidad del emir de conocer Uruguay, de conocer Punta del Este”, dijo Pittaluga. “Si hubiese una llave en la vuelta de José Ignacio, se la daría a él . Uruguay necesita promoverse”, apuntó sobre la repercusión que tuvo la visita de Tamim bin Hamad al Thani.
El dueño de La Huella también afirmó que la vista del emir de Catar “es un motivo de orgullo para Uruguay” y expresó su deseo de que pueda invertir en el territorio.
“Ojalá que invierta en Uruguay. Es lo que todo el mundo espera siempre de uno de los países más ricos en proporción”, dijo.
Quién es el emir de Qatar
Miles de millones de personas alrededor del mundo vieron la imagen de Tamim en la última final del Mundial de Qatar. El emir fue quien le puso la capa negra (”bisht”) a Lionel Messi y luego le entregó junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la copa del mundo.
¿Pero cómo llegó Tamim a convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo? Hace poco más de medio siglo, la familia Al Thani vivía en una casa de dos plantas cerca del mar, cuando en la costa solo había arena, barcos y algunos buscadores que todavía sobrevivían a la crisis de la perla.
Primero fue el petróleo y más cerca en el tiempo el gas, lo que catapultó este pequeño emirato a disputarle el poder a sus vecinos más poderosos, como Arabia Saudita, Irán e Irak.
En Tamim bin Hamad,
pero también en su antecesor, su padre, Hamad bin Khalifa, se explica por qué invirtieron más de 200 mil millones de dólares en los últimos años y el Mundial fue solo un escalón para insertarse en el tablero internacional.
En 1995, Hamad bin Khalifa depuso en un golpe no violento a su padre, hasta ese entonces quien regía los destinos de la familia y del país, mantenía un bajo perfil y una política de no intervención, algo que era del agrado de los saudíes. Pero poco después todo cambió en esta península, quince veces más pequeña que Uruguay, el país en el que pasó el año nuevo.
El gran salto de Qatar se dio a mediados de los 90, cuando se asoció con empresas norteamericanas y japonesas para convertirse en el mayor exportador mundial de gas licuado (GNL) y explotar así las reservas que habían descubierto en el mar. Los dólares empezaron a fluir de a miles de millones y entonces los Al Thani idearon un ambicioso plan de expansión.
En los finales del siglo pasado, surgieron algunos de los símbolos del nuevo país, como la cadena Al-Jazeera, la aerolínea Qatar Airways, y se plantaron las bases de Qatar Investment Authority, el fondo soberano de inversión que expande sus brazos por Europa,
Asia y los Estados Unidos.
Manejado por la familia real, tiene acciones en la Bolsa de Londres, en las automotrices Volkswagen y Porsche, adquirió marcas emblemáticas como las tiendas Harrods, las joyerías Tiffany, el estudio de Hollywood Miramax, y participa en compañías como British Airways, los bancos Barclays y Credit Suisse, entre muchas otras alrededor del planeta. Se estima que solo en el Reino Unido, donde el actual emir y gran parte de la familia real se formó, lleva invertidos más de 50 mil millones de dólares.

Tres mujeres y vida de lujos
Aunque Tamim busca mostrarse ante los ojos de Occidente como un líder moderado, es conocido también por su vida opulenta. Su familia es dueña de la residencia más cara del Reino Unido, por la que pagó US$150 millones de dólares en el centro Londres; y estiman que poseen más propiedades que la familia real británica en la capital de ese país.
El emir, de 42 años, tiene tres esposas. Sin embargo, para mostrarse como un líder occidetanlizado, suele hacer visitas de Estado con la primera de ellas, Jawaher Bint Hamad. En la reciente visita a España, ambos se vistieron sin sus trajes tradicionales árabes y fueron recibidos con verdaderos honores:

Tamin anunció que aumentaría las inversiones energéticas hasta por US$4.700 millones. La familia real qataría también disfruta de veranear en las cálidas aguas del Mediterráneo español. Suele mostrarse sin prejuicios por Mallorca, con un numeroso séquito, autos de lujo y jet privado. Allí suelen llevar su lujoso yate, uno de los más caros del mundo, valorado en más de 300 millones de dólares.
También en este viaje a las playas esteñas, el emir se mostró en bermudas y chomba azul, muy alejado a su vestimenta tradicional que lució durante la copa del mundo en Doha. Tan solo el actual emir, el joven Tamim bin Hamad Al Thani, tiene una fortuna personal que se calcula en 2.000 millones de dólares

