Falleció el cirujano salteño Gonzalo Leal, a pocos metros de cumplir con el cruce a nado del Río de la Plata desde Colonia

El médico cirujano salteño Gonzalo Leal falleció mientras intentaba cruzar a nado el Río de la Plata. Leal era un experimentado nadador; sin embargo, según confirmaron varias fuentes no logró completar la travesía y murió a poco de llegar a la orilla de Buenos Aires de un paro cardiorespiratorio.

El profesional, que era nadador de vocación, sufrió entrada la noche de ayer un paro cardíaco y fue trasladado en una lancha hasta la orilla, donde le practicaron reanimación por varios minutos pero sin resultados.

En el lugar estaba presente su hijo Octavio y otras personas que lo acompañaban. La tragedia enluta a la comunidad salteña en su conjunto.

Leal había partido desde la playa de Colonia del Sacramento, a nado, ayer sobre las 4.30 de la madrugada y era seguido de cerca por dos lanchas, una de primeros auxilios y otra en la que lo acompañaba su hijo.

Según había relatado Leal, se propuso iniciar la travesía cuando estuviera más calmo el río, y para esto aguardaba por el aval de la Prefectura.

Estaba previsto que su arribo a Buenos Aires se diera cerca de las 19.00 horas, pero en los últimos kilómetros se dio el fatal desenlace.

Leal era médico cirujano de profesión, tenía 56 años de edad, estaba casado y tenía cuatro hijos. Era nadador de vocación, desde hace muchos años, y había competido en distintas instancias nacionales e internacionales, con nadadores amateur del Club Remeros de Salto.

También dedicó parte de su vida a la actividad política partidaria. En la última campaña electoral había conformado el Movimiento Naranja, un espacio político que apoyó la candidatura a la Presidencia por el Partido Colorado de Ernesto Talvi. Allí ganó varios adeptos que lo reconocían por su labor profesional y por su dedicación al trabajo con compromiso social.

Tras las elecciones del 2020 decidió alejarse de la actividad política y mientras seguía ejerciendo la medicina, entrenaba su otra pasión, la natación, haciéndolo con gran dedicación.

A lo largo de estos años desarrolló su pasión por el nado y así surgió el objetivo de cruzar el Río de la Plata, una travesía que le demandó tiempo y dedicación. No pudo alcanzar la meta aunque su peripecia quedará marcada como un acto de arrojo y valentía entre los nadadores uruguayos.

“Les cuento que voy a hacer el intento de cruzar el Río de la Plata nadando. La ventana es del 1 al 10 de febrero. Estoy esperando a que me habiliten según tiempo, marea y permiso de Prefectura. Gracias a todos lo que han ayudado a que me pueda sacar las ganas”, había posteado en sus redes sociales, donde tuvo mucho apoyo por parte de sus seguidores.

Leal fue además dirigente y también presidente del Club Salto Nuevo, el club de uno de los barrios obreros más populosos de la ciudad, en los últimos años, firmando la recuperación del estadio Arnoldo Bernasconi para la institución.

La distancia entre Colonia y Buenos Aires es de 47 kilómetros. Leal quedó a pocos kilómetros de convertirse en uno de los pocos nadadores en cruzar el río que une Uruguay y Argentina.

En tiempo récord cruzó a nado el Río de la Plata
Antecedentes
A lo largo de la historia no han sido muchas las personas que lograron cruzar el Río de la Plata a nado. Apenas a unas cinco decenas de nadadores se les permitió hacer la travesía.

La primera en conquistar el salvaje Río de la Plata fue la argentina Lilian Harrison, hija de inmigrantes británicos, el 21 de diciembre de 1923. Su padre la había entusiasmado para superar el récord sudamericano femenino de permanencia en el agua que era de seis horas y 48 minutos. Lo dejó chico.

En 1919 habían intentado cruzar Luis Garramendy, Elio Pérez, Romero Maziel, Vito Dumas y Enrique Tiraboshi (que abandonó cuando le faltaban cinco kilómetros para llegar a la costa). Sin embargo, fue una mujer de 19 años quien necesitó 24 horas y 10 minutos y entre 25 y 27 brazadas por minuto para lograr lo que ellos no pudieron hacer. Garramendy lo consiguió un mes después que ella y su tiempo fue de 25 horas y 12 minutos.

Según relata una crónica de El Gráfico, ese día “soplaba viento del sudeste y hacía mucho calor” y durante las primeras 10 horas, Harrison nadó “con fuerte viento y agua picada, que lo castigaron constantemente”.

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