Jazz a la Calle más que un festival, una revolución Cultural


Por Sergio Pérez

En la “la Coqueta del Hum”, arrullada por las aguas del Río Negro que inspiró al músico y poeta Anselmo Grau a inmortalizar su esencia en versos, emerge con orgullo el movimiento cultural “Jazz a la Calle”. Esta ciudad, que se distingue no solo por su encanto natural sino también como un núcleo vibrante donde la música y la transformación social y cultural se fusionan, exhibe a este movimiento como un emblema de esta confluencia, un reflejo de la vitalidad y el espíritu de innovación que caracterizan a la región.

Para conocer más sobre este movimiento, procuramos la palabra del músico Horacio “Macoco” Acosta, una figura clave en el mismo. Al aproximarnos al 16º Encuentro Internacional de Músicos “Jazz a la Calle”, del 13 al 21 de enero de 2024, perocuraremos saber más y dar a conocer en profundidad a nuestros lectores, una historia que va más allá de las notas musicales: es un relato sobre educación, comunidad y transformación cultural.

Desde sus inicios, “Jazz a la Calle” ha sido más que un evento musical; es un catalizador de cambio. “Macoco” Acosta, con su voz teñida de experiencia y nostalgia, relata cómo este movimiento surgió de una necesidad imperiosa: la falta de una formación musical formal en Uruguay. “Nuestros músicos eran héroes autodidactas”, dijo Macoco, señalando la ausencia de academias musicales. En un país donde la música clásica dominaba la escena académica, géneros como el jazz, el rock o el folclore carecían de una plataforma educativa formal.

La visión de Macoco y sus colegas fue clara: establecer un sistema académico que no solo formara músicos profesionales sino que también cultivara una audiencia para géneros musicales más complejos. “Era crucial crear un público para la música compleja”, afirmó Macoco. Así, Jazz a la Calle se convirtió en un trípode sostenido por la educación, la generación de audiencia y la realización del Encuentro Internacional de Músicos.

El festival, con su despliegue de talento internacional, fue la chispa inicial que encendió la imaginación de muchos. “Queríamos que la gente comprendiera dónde estábamos parados musicalmente”, explicó Macoco. Este evento no solo trajo a la superficie el talento uruguayo sino que también lo confrontó con estándares internacionales, elevando así la calidad y las aspiraciones de los músicos locales.

La creación de la filial de UTEC en Soriano es quizás uno de los logros más notables del movimiento. Este año, con la construcción de un nuevo edificio y un estudio de grabación de vanguardia, se marca hecho sin precedentes en la historia musical de Uruguay. “La consola del estudio se mandó a fabricar específicamente para nosotros”, dijo orgulloso Macoco, destacando que será un recurso invaluable no solo para los estudiantes sino para toda la comunidad musical.

La sede de la escuela terciaria y el estudio de grabación, ubicados en la antigua sede de Amdeso (Asociación de Músicos de Soriano), son testimonios de la visión y el esfuerzo colectivo de la comunidad musical. Macoco relata con entusiasmo el proceso de transformación de un edificio en ruinas en un centro de excelencia musical. Este proyecto que pudo ser para muchos una quimera, se trasnformó con el tiempo en un un símbolo de resiliencia y colaboración colectiva del espíritu emprendedor de los músicos involucrados y comprometidos.

“La carrera que se ofrece en esta universidad es increíble”, afirma Macoco, refiriéndose a la calidad de la educación y la atracción que ejerce incluso en estudiantes internacionales. El edificio de cuatro pisos no solo será un centro educativo, sino un punto de encuentro para la comunidad musical y un recurso técnico de primer nivel.

16º. Encuentro Interacional de Músicos

El festival “Jazz a la Calle” es la cara visible de un esfuerzo anual que incluye espectáculos y actividades que fortalecen la infraestructura musical y cultural. Este año, 1.344 músicos y 296 bandas de todo el mundo se postularon para estar presente y tener su lugar, aunque solo una fracción pudo ser seleccionada para participar, elección que estuvo a cargo de experimentados músicos nacionales y extranjeros. Macoco destaca la importancia de democratizar la educación musical y brindar acceso a experiencias de alta calidad sin necesidad de viajar al extranjero.

El compromiso de los músicos participantes, muchos de los cuales colaboran sin cobrar caché, es una muestra del espíritu comunitario y de apoyo que caracteriza a “Jazz a la Calle”. Este movimiento ha alcanzado un reconocimiento internacional, posicionando a Uruguay en el mapa del jazz mundial. Desde clínicas musicales hasta espectáculos gratuitos, el festival ofrece una experiencia integral que va más allá de las fronteras tradicionales del jazz.

Todos los eventos del festival, incluyendo clínicas y espectáculos, son gratuitos, un hecho notable que demuestra el compromiso del movimiento con la accesibilidad y la inclusión. Al hablar de las bandas participantes, Macoco invita a los interesados a visitar la página del festival www.jazzalacalle.com.uy para explorar la diversidad de géneros representados. Desde cumbia hasta música paraguaya y brasileña, el festival abraza la fusión inherente al jazz, reflejando su naturaleza global y diversa.

Además, el festival se entrelaza con la tecnología y la ciencia, destacando el vínculo profundo entre la música y el desarrollo cognitivo. La Universidad Tecnológica (UTEC) juega un papel crucial, no solo en la formación musical sino también en la exposición de sus programas educativos durante el evento. Este enfoque multidisciplinario resalta cómo la música puede ser un catalizador para el aprendizaje y la innovación en diversas áreas.

La Jam Session, uno de los momentos culminantes del festival, simboliza el espíritu del jazz: improvisación, colaboración y creatividad. Esta sesión espontánea reúne músicos de diferentes orígenes y estilos, creando un ambiente único de intercambio cultural y musical.

Al contemplar el horizonte de “Jazz a la Calle”, no podemos dejar de admirar la realización de un sueño: la creación de su propia sede y estudio. Esta conquista no es solo un logro físico, sino también el reflejo de un sueño compartido que se ha materializado. Es la cristalización de una visión donde la música no solo se escucha, sino que se vive y respira, transformando cada rincón y extendiéndose más allá de sus fronteras.

Indudablemente, el movimiento “Jazz a la calle” ha tejido una sinfonía de posibilidades, educación y conexión, demostrando que la música, en su más pura expresión, tiene el poder no solo de unir a las comunidades, sino de forjar un futuro más brillante y esperanzador, lleno de promesas y melodías que continuarán resonando en el alma de Uruguay y del mundo entero, perpetuando la magia que sólo la música puede crear.

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